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Crecen las intolerancias alimentarias en la población infantil

hLa falta de un adecuado e higiénico suministro de alimentos en los países en vías de desarrollo es la causa principal de la malnutrición y de las enfermedades infecciosas. En países desarrollados, los problemas derivados de una dieta desequilibrada o de una sobrealimentación representan la mayor causa de preocupación, aunque también hay otros problemas relevantes, como son las reacciones adversas a la ingesta de ciertos alimentos cuya frecuencia ha aumentado en las últimas décadas.

La Organización Mundial de la Alergia define hipersensibilidad alimentaria como cualquier respuesta clínicamente anormal, no tóxica, que afecta a personas predispuestas y que se puede presentar tras la ingestión, contacto o inhalación de un alimento, de los derivados o de los aditivos que puede contener. No obstante, hay que tener en cuenta que no todos los problemas que causan los alimentos son alergias. Se considera alergia al episodio en el que tiene lugar la intervención del sistema inmune, frente a un componente del alimento de naturaleza proteica. Este componente se denomina alérgeno. Cuando el organismo no puede asimilar correctamente un alimento, o uno de sus componentes, y no interviene el sistema inmune se denomina intolerancia alimentaria.

Según datos de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN, 2007) se estima que la prevalencia de algún tipo de intolerancia a los alimentos supone más del 6% en niños menores de 3 años, frente al 7-8% de alergias alimentarias en la edad pediátrica. En el caso de lactantes, las alergias a la leche de vaca y al huevo ocupan los primeros lugares en importancia entre las alergias alimentarias. La alergia a las proteínas del huevo suele aparecer alrededor de los 10-12 meses, coincidiendo con su introducción en la dieta, y tiende a desaparecer en los primeros 6 años. Su prevalencia oscila entre un 0,5-2,7% de la población infantil entre los 6 meses y los 2 años de edad.

La intolerancia a la lactosa es la principal hipersensibilidad descrita. Desde muy antiguo, ya en el siglo V a. de C., Hipócrates definió la intolerancia al azúcar de la leche, explicándola como una incapacidad del organismo humano para digerir importantes cantidades de leche. Explicó que probablemente se debía a una afección de la mucosa intestinal para digerir algún componente de la leche. El tratamiento dietético descrito se basaba en la supresión de la leche en la dieta.

Otra intolerancia descrita en la población infantil es la relativa al gluten, que origina un desarreglo conocido como enfermedad celíaca. Se trata de una intolerancia permanente que se puede diagnosticar a cualquier edad y que afecta a individuos genéticamente predispuestos, cuando ingieren alimentos que contienen la proteína del gluten. Al igual que en la intolerancia a la lactosa, el tratamiento dietético consiste en la eliminación del gluten, permitiendo así la recuperación de la funcionalidad de la mucosa del intestino delgado.

El conocimiento sobre estas alergias e intolerancias alimenticias se ha perfeccionado en las últimas décadas, lo que ha permitido desarrollar pruebas para el diagnóstico temprano y el consiguiente tratamiento. Este conocimiento, aplicado en la Ciencia y la Tecnología Alimentaria, permite también el diseño y elaboración de productos apropiados para evitar los efectos negativos que ocasionan estos problemas alimenticios en lactantes y niños predispuestos a padecerlos.

Dr. Pedro Abellán Ballesta, Presidente del Instituto de Nutrición Infantil Hero Baby