Es la titular de tercera generación de esta botica, que se llama Diz Peralba, y que ha pasado de ser “únicamente un lugar de dispensación a convertirse en un espacio de salud integral, prevención y acompañamiento continuo al paciente”.

“Mi farmacia tiene una historia muy especial y un enorme valor sentimental para mí y para mi familia. Fue diseñada en 1909 por el reconocido arquitecto Antonio Palacios, lo que hace que sea un lugar con mucha historia y personalidad. A lo largo de los años ha pasado de generación en generación dentro de mi familia, convirtiéndose no solo en un negocio familiar, sino también en una parte muy importante de nuestra vida”. Con estas palabras resume Celia Diz la historia de los inicios de la farmacia que lleva su nombre, ubicada en la calle Rúa Servando Ramilo, 6, en O Porriño, Pontevedra.
Quien entra hoy en la Farmacia Diz Peralba no solo encuentra un establecimiento centenario, sino también un espacio donde tradición y cercanía conviven con naturalidad. La impronta histórica del edificio diseñado por Antonio Palacios sigue presente en cada rincón y se mezcla con el trato familiar que caracteriza a esta botica gallega desde hace generaciones. Para Celia Diz, mantener viva esa esencia supone también conservar una forma de entender la profesión basada en la escucha, la confianza y el acompañamiento al paciente en cada etapa de su vida.
Antes de que Celia Diz se hiciera cargo de ella, el titular fue su padre, Servando Diz, y antes que él su abuela, Carmen Peralba. “Por ese motivo la farmacia conserva el nombre de ‘Diz Peralba’. Para mí era muy importante mantenerlo, ya que representa el esfuerzo, la dedicación y la historia de mi familia durante tantos años. Nunca me planteé cambiarlo porque siento que es una manera de rendir homenaje a todo lo que ellos construyeron y al cariño con el que siempre ejercieron la profesión”, relata la farmacéutica.
Tanto su padre como su abuela ya habían fallecido cuando ella tomó las riendas de la botica, aunque la pérdida de su padre dejó una huella especialmente profunda en una etapa decisiva de su vida, al coincidir con el último año de la carrera de Farmacia.
Aquel momento, marcado por el dolor y la dificultad personal, reforzó aún más su determinación de preservar el legado familiar y continuar al frente de una farmacia que para él había significado mucho más que una profesión. “Desde muy pequeña tuve claro que quería dedicarme al mundo sanitario. Siempre quise ser farmacéutica porque crecí viendo la vocación y la entrega que había en mi familia hacia los pacientes. Mi abuelo paterno era médico y durante un tiempo pensé en seguir sus pasos y estudiar Medicina, ya que admiraba muchísimo su profesión. Sin embargo, en el fondo sentía que mi lugar estaba en esta farmacia, la farmacia de mi familia, la que había formado parte de mi vida desde niña y en la que había vivido tantos recuerdos”, evoca.
“Mi corazón me decía que debía continuar esa tradición familiar y mantener viva la esencia de este lugar tan especial. Por eso, al terminar Bachillerato, decidí marcharme a Madrid para estudiar Farmacia en la Universidad Francisco de Vitoria. Allí comenzó mi formación profesional y una etapa muy importante de crecimiento personal, siempre con la ilusión de regresar algún día para poner todo lo aprendido al servicio de esta farmacia y de nuestros pacientes”.
Labor divulgativa en redes
Celia Diz explica que uno de los aspectos distintivos de la actual Farmacia Diz Peralba es la “importante labor divulgativa” que desarrollan a través de las redes sociales. Esto les permite mantener una relación cercana con sus pacientes, afirma y, aun así, considera que “estas plataformas se han convertido en una herramienta fundamental para acercar la información sanitaria a la población de una forma clara, accesible y sencilla, contribuyendo tanto a resolver dudas como a fomentar hábitos de vida saludables”.
En este punto Diz narra que hace aproximadamente tres años decidió comenzar a compartir contenido relacionado con el mundo de la farmacia y la salud en redes sociales. “Empecé mostrando el día a día de la farmacia, recomendando productos y hablando sobre temas que considero muy importantes y que generan muchas dudas entre los pacientes, como las hormonas, la suplementación, la nutrición, el cuidado de la piel, el bienestar y la salud en general. Con el tiempo, las redes sociales se han convertido en una parte muy importante de nuestra farmacia, ya que nos permiten informar, educar y acompañar a muchas personas más allá del mostrador”.
“Mi objetivo siempre ha sido ofrecer información rigurosa pero cercana, explicada de una forma sencilla y comprensible para todo el mundo”, refiere. Además, gracias a esa labor divulgativa la Farmacia Diz Peralba ha conseguido crear una comunidad de personas interesadas en cuidarse, aprender y confiar en el consejo profesional farmacéutico. “Para mí las redes no son solo un escaparate, sino una manera de ayudar, orientar y transmitir la importancia de la salud y la prevención en el día a día”, asevera.
Equipo humano profesional
“Un pilar absolutamente fundamental para que una farmacia funcione correctamente y pueda ofrecer una atención cercana y de calidad es, sin duda, el equipo humano que hay detrás de ella. Considero que el verdadero valor de una farmacia no está únicamente en los servicios que ofrece o en las instalaciones, sino en las personas que trabajan cada día con compromiso, empatía y profesionalidad atendiendo a cada paciente”, subraya Celia para, a renglón seguido, agregar orgullosa: “Tengo la suerte de contar con trabajadores muy implicados, responsables y comprometidos con su labor diaria. Son personas que, al igual que yo, entienden la importancia de la formación continua y de mantenerse siempre actualizados para poder ofrecer el mejor consejo y la mejor atención posible”.

Finalmente, redondea su idea sobre el equipo humano con un agradecimiento: “Por todo ello, quiero agradecer especialmente la implicación, el esfuerzo y el cariño con el que trabajan José María, Carmen, Sofía y Cristina. Ellos forman una parte esencial de esta farmacia y del ambiente humano que intentamos transmitir cada día. Sin su ayuda, apoyo y dedicación, nada de esto sería posible”.
Esa filosofía de cercanía también se refleja en el ambiente cotidiano de la farmacia. Celia Diz defiende que el paciente valora cada vez más sentirse escuchado y encontrar profesionales capaces de dedicar tiempo a resolver dudas y orientar de manera personalizada. En un contexto marcado por la rapidez y la digitalización, considera que el trato humano continúa siendo uno de los aspectos más importantes y diferenciales de la farmacia comunitaria, especialmente en localidades donde la botica mantiene una relación muy estrecha con los vecinos desde hace décadas.
Presente y futuro más allá de la dispensación
Celia Diz considera que en los últimos años las necesidades de los clientes del sector de la farmacia han cambiado radicalmente. “Antes la farmacia estaba centrada principalmente en la dispensación de medicamentos y en resolver problemas puntuales de salud. Ahora el paciente busca un acompañamiento mucho más completo, personalizado y preventivo”, subraya.
“Cada vez hay más interés por la prevención y el bienestar. Los clientes demandan asesoramiento en áreas como la nutrición, la suplementación, el cuidado de la piel y la salud capilar. También hemos notado un gran aumento en las consultas relacionadas con hormonas, menopausia, salud digestiva, descanso y manejo del estrés”, confirma.
Respecto a la dermocosmética, considera que ha evolucionado enormemente y el paciente ya no busca únicamente un producto, sino una rutina adaptada a sus necesidades, respaldada por formación profesional. “Por eso implantamos las dermoasesorías en la farmacia, para poder ofrecer una atención más individualizada y especializada”, declara.
Además, servicios que antaño se percibían como un complemento, como el control de la tensión arterial, la preparación de sistemas personalizados de dosificación (SPD) o el seguimiento farmacoterapéutico, han pasado a desempeñar en esta botica un papel esencial en el cuidado diario de los pacientes, especialmente entre las personas mayores y aquellos que conviven con múltiples tratamientos.
También -explica- ha cambiado mucho la forma de comunicarse con la farmacia y vuelve a la idea de l importancia de la formación y de internet: “Las redes sociales han acercado la información sanitaria al paciente y han hecho que llegue más informado y con más inquietudes. Esto nos obliga a estar en constante formación para ofrecer información rigurosa, cercana y actualizada”.
“En definitiva, la farmacia ha pasado de ser únicamente un lugar de dispensación a convertirse en un espacio de salud integral, prevención y acompañamiento continuo al paciente”, concluye Celia Diz.
