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Vicente Brull, vocal de Alimentación del MICOF: “El aumento de las patologías digestivas está relacionado con hábitos de vida poco saludables”

Vicente Brull aboga por el asesoramiento nutricional en la farmacia, pero siempre con la necesidad de ofrecer seguridad jurídica a los profesionales para garantizar la viabilidad y el desarrollo ordenado de esta actividad asistencial.

Los expertos de la Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD) explican que las enfermedades digestivas más comunes en España son: el reflujo gastroesofágico, la dispepsia o indigestión, el síndrome de intestino irritable, el estreñimiento crónico, el hígado graso y las hemorroides. Estos trastornos pueden provocar inflamación en el esófago, dolor, úlceras en el estómago, etc. Sin embargo, bastantes de estos problemas pueden ser tratados con medicamentos recetados en la farmacia.

El farmacéutico, nutricionista y vocal de Alimentación del Colegio de Farmacéuticos de Valencia (MICOF), Vicente Brull, cree que desde la oficina de farmacia se puede colaborar activamente en la prevención de estas patologías, fomentando los hábitos de vida saludables y el bienestar gastrointestinal. Licenciado en Farmacia por la Universidad de Valencia, ha dedicado gran parte de su trayectoria profesional a la Nutrición. De hecho, es graduado en Nutrición Humana y Dietética por la universidad CEU.

Ha compaginado su profesión con la docencia y ha sido profesor de secundaria en Catarroja, Valencia. En la actualidad es farmacéutico titular de oficina de farmacia en Valencia.

Aboga por el asesoramiento nutricional en la farmacia, pero siempre con la necesidad de ofrecer seguridad jurídica a los profesionales para garantizar la viabilidad y el desarrollo ordenado de esta actividad asistencial.

La salud digestiva se ha convertido en una de las principales preocupaciones de la población: ¿qué factores están detrás de este aumento de patologías digestivas en los últimos años?

El aumento de las patologías digestivas está muy relacionado con hábitos de vida poco saludables. Entre los principales factores se encuentran una alimentación desequilibrada, con abuso de productos procesados, bajo consumo de frutas, verduras y alimentos ricos en fibra, así como el consumo frecuente de bebidas azucaradas.

A ello se suman otros elementos como el estrés, la falta de descanso y la tendencia a comer rápido o sin dedicar el tiempo necesario a una comida tranquila. Todo ello dificulta la digestión, altera el tránsito intestinal y puede afectar a la correcta asimilación de los nutrientes.

Desde la farmacia comunitaria, ¿cuáles son las consultas más frecuentes relacionadas con la salud digestiva y cómo ha evolucionado el perfil del paciente?

Las consultas más frecuentes en la farmacia comunitaria están relacionadas con alteraciones del tránsito intestinal. Nos encontramos con procesos de disbiosis, episodios diarreicos y, en otros casos, estreñimiento, muchas veces asociado a una ingesta insuficiente de alimentos ricos en fibra, que suelen asociarse a síntomas, como hinchazón, flatulencias o dolor abdominal. En muchos casos, detrás hay un estilo de vida poco saludable, estrés acumulado y una dieta inadecuada.

Por eso es importante recordar la necesidad de incorporar todos los grupos de alimentos de forma proporcionada, con dos o tres raciones de fruta al día y un par de raciones de verdura. De esta manera se asegura el aporte de vitaminas, minerales y, especialmente, de fibra, que es fundamental para alimentar a las bacterias intestinales y favorecer tanto la absorción de nutrientes como otros procesos metabólicos esenciales para la salud.

La microbiota intestinal está en el centro del abordaje actual: ¿qué papel juega realmente en la salud global y hasta qué punto está justificado su protagonismo?

El protagonismo de la microbiota intestinal está justificado por la cantidad de artículos científicos e investigaciones que están poniendo de manifiesto su importancia en la salud global de las personas. La dieta correcta y un estilo de vida saludable influyen directamente en su composición y ayudan a evitar situaciones de disbiosis que pueden afectar de forma importante a la salud digestiva y provocar molestias.

La microbiota participa en la asimilación de nutrientes y su composición depende en gran medida del tipo de alimentación. Si es la adecuada, favorece la presencia de bacterias beneficiosas, capaces de sintetizar sustancias necesarias para el organismo que no se obtendrían de la misma manera por otras vías. Un ejemplo es la vitamina K, importante en la coagulación sanguínea.

También se está estudiando la relación entre la microbiota y el eje intestino-cerebro. Una alimentación correcta permite que determinados nutrientes pasen a la sangre y contribuyan a procesos relacionados con la síntesis o regulación de sustancias como la serotonina u otros moduladores vinculados al bienestar. Por eso, cuidar la microbiota tiene una importancia capital dentro de un estado de salud óptimo.

En relación con probióticos y prebióticos, ¿qué criterios deberían guiar su recomendación para que sea realmente eficaz y basada en evidencia?

Actualmente existen numerosos complementos alimenticios que incorporan probióticos y prebióticos, como los fructooligosacáridos, que actúan como alimento y estímulo para favorecer la proliferación de bacterias beneficiosas. Estos productos pueden ser de ayuda en determinados momentos, pero es fundamental que cuenten con estudios científicos que avalen tanto su composición como la cantidad y distribución de los microorganismos que contienen.

Desde la farmacia debemos solicitar a los laboratorios esa evidencia científica para garantizar que el producto cumple con lo que declara y evitar posibles fraudes, tanto en la composición de la flora como en la concentración real de probióticos.

¿Qué función cumple la alimentación en la prevención y manejo de trastornos digestivos como el síndrome del intestino irritable o la dispepsia funcional?

La alimentación tiene un papel fundamental, aunque debe entenderse como una herramienta de apoyo dentro de un abordaje integral. En trastornos funcionales como el síndrome del intestino irritable o la dispepsia funcional, no existe una dieta única válida para todos los pacientes. Por eso, desde la farmacia comunitaria debemos ayudar a identificar hábitos, alimentos o situaciones que puedan desencadenar o empeorar los síntomas.

En general, recomendamos comidas regulares, raciones moderadas, buena hidratación y evitar excesos de grasas, fritos, alcohol, café, bebidas carbonatadas o comidas muy copiosas, especialmente en dispepsia. En el SII puede ser útil valorar la tolerancia individual a ciertos alimentos, siempre evitando restricciones innecesarias o dietas muy limitantes sin supervisión.

Como farmacéutico y nutricionista, insistiría en personalizar, educar y derivar cuando haya signos de alarma. La alimentación puede mejorar mucho la calidad de vida, pero debe aplicarse con criterio profesional.

En el contexto del estrés y el ritmo de vida actual, ¿cómo influye el eje intestino- cerebro en la aparición o empeoramiento de síntomas digestivos?

Hay muchas evidencias científicas sobre la influencia del estrés y del estilo de vida en determinadas patologías digestivas, como el SIBO o el síndrome de intestino irritable.

Estas alteraciones pueden estar condicionadas por factores hormonales relacionados con el estrés, como el aumento del cortisol.

A ello se suma una alimentación desequilibrada o pobre en nutrientes, que puede favorecer todavía más ese desequilibrio intestinal. Sin embargo, lo que parece claro es que estas patologías, cada vez más prevalentes, están muy vinculadas a hábitos de vida inadecuados: falta de descanso, consumo de tabaco o alcohol, estrés mantenido y sueño insuficiente.

Por tanto, un estilo de vida poco saludable puede contribuir de forma importante a la aparición o agravamiento de este tipo de trastornos digestivos.

¿Cuáles son los errores más comunes que cometen los pacientes al intentar mejorar su salud digestiva por su cuenta (dietas restrictivas, automedicación, etc.)?

El principal error es no acudir a un profesional sanitario que pueda orientarles adecuadamente. En numerosos casos, es necesario revisar tanto la alimentación como los hábitos de vida para introducir cambios que ayuden a modificar la evolución de determinadas molestias o patologías digestivas.

El farmacéutico puede ofrecer consejo sanitario, identificar qué factores pueden estar influyendo en el problema y, cuando sea necesario, derivar al paciente a un farmacéutico nutricionista para realizar un abordaje más personalizado.

Muchas veces, la introducción progresiva de cambios en la dieta y en el estilo de vida puede ser suficiente para mejorar la situación. Además, el seguimiento por parte de un farmacéutico nutricionista permite adaptar las pautas a la evolución del paciente, ajustarlas según su estado en cada momento y favorecer una mejora sostenida a largo plazo.

Desde su experiencia como vocal de Alimentación del MICOF, ¿qué recomendaciones prácticas daría para mantener una buena salud digestiva a largo plazo desde la farmacia?

Ante todo, el farmacéutico es uno de los profesionales sanitarios más accesibles y cercanos para resolver las dudas que pueda tener el paciente en materia de salud digestiva. Desde su farmacia puede ofrecer una primera orientación, valorar qué necesidades presenta la persona y determinar si requiere una intervención más específica.

En caso de que el paciente necesite un abordaje más personalizado, el farmacéutico sabrá derivarlo al profesional adecuado. Además, es importante destacar que en muchas oficinas de farmacia hay farmacéuticos con formación específica en Nutrición, capacitados para atender este tipo de consultas y ayudar al paciente a mejorar sus hábitos y abordar el problema digestivo que presenta.