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Milagros López de Ocáriz, Presidenta del Consejo de Farmacéuticos del País Vasco: “La prioridad es trabajar por una farmacia vasca más asistencial y comprometida con la salud pública”

Una nueva etapa se inicia en el Consejo de Farmacéuticos del País Vasco, apoyada en una estructura de gobierno renovada y representativa del conjunto de la profesión en la comunidad autónoma, de la mano de Milagros López de Ocáriz.

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El órgano queda presidido por Milagros López de Ocáriz, actual presidenta del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Álava, acompañada en la vicepresidencia por Juan Uriarte, presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Bizkaia. Completando el equipo directivo, estará Mercedes Villacorta, secretaria del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Álava, que asume las funciones de tesorera y secretaria del Consejo.

Esta composición refuerza la coordinación entre los colegios territoriales y sienta las bases para avanzar de forma conjunta en los retos asistenciales, tecnológicos y sociales que afronta la farmacia vasca. Desde el inicio de su mandato, la nueva presidenta, Milagros López de Ocáriz, sitúa como prioridad una profesión cohesionada, fuerte y con visión de futuro, comprometida no solo con la salud de las personas, sino también con la de los animales y el medio ambiente.

Un objetivo que pasa por reforzar el papel asistencial del farmacéutico comunitario y consolidar su aportación a la salud pública desde la cercanía, la accesibilidad y la capacitación profesional. En este sentido, López de Ocáriz defiende una farmacia plenamente integrada en las estrategias de salud pública del País Vasco, trabajando de forma coordinada con la Dirección de Farmacia del Gobierno Vasco y con el resto de agentes sanitarios y sociales.

Ámbitos como la farmacovigilancia, la adherencia terapéutica, el seguimiento farmacoterapéutico o el uso seguro y racional del medicamento constituyen, en sus palabras, el ADN de la profesión farmacéutica. La farmacia comunitaria se configura así como un agente activo para mejorar los resultados en salud y garantizar tratamientos más seguros y eficaces.

Asume la presidencia del Consejo de Farmacéuticos del País Vasco en un momento clave para el sistema sanitario. ¿Cuáles son las prioridades inmediatas que se marca al frente de este órgano?

Mantener una profesión cohesionada, fuerte y con visión de futuro, con un claro compromiso con la salud de las personas, de los animales y del medio ambiente. Y también reforzar el papel asistencial del farmacéutico consensuando programas asistenciales y también sociales de la mano de las administraciones públicas, resto de profesionales sanitarios y agentes sociales. De este modo, conseguiremos que sean eficaces para los pacientes y eficientes para el sistema, para promover el uso racional de los medicamentos y unos hábitos de vida saludable.

Todo ello, apoyado en un buen desarrollo tecnológico que integre estos procesos y que nos proporcione seguridad y trazabilidad de los mismos.

Ha señalado la necesidad de reforzar el papel asistencial del farmacéutico. ¿En qué ámbitos concretos cree que la farmacia puede aportar mayor valor a la salud pública y al bienestar de la ciudadanía vasca?

Trabajamos junto con la Dirección de Farmacia del Gobierno Vasco y otros agentes sanitarios y sociales para que la farmacia contribuya activamente a los objetivos de salud pública y bienestar de la ciudadanía. Concretamente, buscamos promover iniciativas que integren a los farmacéuticos en programas de salud pública, farmacovigilancia, adherencia y seguimiento farmacoterapéutico de los tratamientos, así como en el uso seguro de los medicamentos.

Uno de los ejes de su mandato será el avance en desarrollos tecnológicos. ¿Cómo pueden estas herramientas mejorar la seguridad, la trazabilidad y la implantación de nuevos servicios profesionales desde la farmacia?

Estamos en la era digital y esto nos permite avanzar hacia un modelo más integrado en el sistema sanitario y comunicado con los distintos niveles asistenciales. La comunicación y la integración permiten mejorar la seguridad del paciente, la trazabilidad de los medicamentos y el desarrollo de nuevos servicios profesionales. Es imprescindible validar, informar y registrar las distintas acciones que se realizan en torno al uso seguro de los medicamentos y la eficiencia y calidad de los mismos.

La colaboración con el resto de profesionales sanitarios y con las administraciones públicas es un aspecto central de su proyecto. ¿Cómo imagina esa cooperación para fortalecer el sistema sociosanitario vasco?

Lo veo desde un marco de trabajo en equipo, de coordinación, de establecimiento de alianzas y compartir información entre el ámbito social y sanitario para abordar de forma integrada los problemas de vulnerabilidad, dependencia, soledad y sus efectos sobre la salud de las personas. Debemos ser preventivos y proactivos y crear un marco adecuado para que estos trabajos en equipo se traduzcan en mejores resultados en salud y den lugar a un sistema sociosanitario vasco equitativo, fuerte y sostenible.

Actualmente tenemos varios programas en funcionamiento en colaboración con el Departamento de Salud del Gobierno Vasco, como el programa de test VIH–sífilis, el programa de dispensación de metadona para la deshabituación de opiáceos y el programa de elaboración de SPD para personas beneficiarias de los servicios sociales.

A estos programas se han añadido otros más recientemente, como la red de farmacias centinela y el programa de adherencia en asma y EPOC. Además, en Álava estamos desarrollando un programa piloto para la mejora de la atención farmacéutica en el domicilio de la población en la zona rural.

Nuestro deseo es seguir ampliando la colaboración de las farmacias y con este fin seguimos trabajando con la Dirección de Farmacia para la implantación de un programa de seguimiento farmacoterapéutico en pacientes con diabetes tipo II polimedicados, en un sistema protocolizado de comunicación farmacia-médico, así como en mejorar la integración de la farmacia en el sistema sanitario vasco.

Farmacovigilancia, adherencia terapéutica, uso racional del medicamento o seguimiento farmacoterapéutico aparecen como retos recurrentes. ¿Qué papel debe jugar el farmacéutico comunitario en estos procesos?

Son recurrentes porque son el ADN de la profesión farmacéutica, y especialmente del farmacéutico comunitario. La cercanía, la accesibilidad y la capacitación profesional, así como el acceso a medicamentos seguros y eficaces de forma equitativa, convierten al farmacéutico comunitario en un agente activo para la seguridad y seguimiento de los tratamientos farmacológicos. Somos una pieza clave en educación sanitaria y promoción de hábitos de vida saludables, ofreciendo una solución integral a los problemas de salud de la población y especialmente a los pacientes con problemas relacionados con sus tratamientos.

Como presidenta del Consejo y del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Álava, ¿qué mensaje le gustaría trasladar a la profesión farmacéutica sobre cohesión, innovación y compromiso social en esta nueva etapa?

El de una profesión unida y reconocida que avanza en la misma dirección y con objetivos comunes. Innovadora, pero sin perder nuestra esencia, que se va reforzando con herramientas y enfoques para ser predictivos y proactivos en las ideas y estar al servicio de las personas, especialmente de aquellas con problemas de salud o que son más vulnerables. Ese es nuestro compromiso y nuestra responsabilidad social. La farmacia vasca tiene el conocimiento, la cercanía y la vocación necesarias para ser un pilar fundamental del sistema sanitario y del bienestar de la ciudadanía, en colaboración con las distintas instituciones, profesionales sanitarios y agentes sociales.