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Rita de la Plaza, Tesorera del CGCOF: “La cercanía, accesibilidad y confianza en los farmacéuticos nos convierten en un potente radar social”

Rita de la Plaza declara en esta entrevista que cada responsabilidad asumida le recuerda por qué eligió esta profesión, y que, pese al ritmo intenso en Madrid, sigue encontrando en las personas la fuerza para seguir dando lo mejor de sí.

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Rita de la Plaza Zubizarreta ‘desembarcó’ en Madrid en la ‘vuelta al cole’ del año pasado tras ser nombrada tesorera del Consejo General de los Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF) después de seis años como presidenta del Colegio Oficial de Cantabria. Su bandera: ‘Que todos identifiquemos la cruz verde con un espacio de confianza!

Tras más de un año al frente de la tesorería, farmanatur entrevista a la farmacéutica que se planteó ser periodista para que nos informe de cómo progresan sus quehaceres en la capital. En el transcurso de esta entrevista, la nieta y sobrina de médicos e hija de farmacéutica, declara que cada responsabilidad asumida le recuerda por qué eligió esta profesión, y que, pese al ritmo intenso en Madrid, sigue encontrando en las personas —en sus pacientes y en su familia— la fuerza para seguir dando lo mejor de sí.

Ha declarado que Farmacia y Periodismo tienen en común la curiosidad. ¿En qué sentido lo dice?

Así es, la Farmacia y el Periodismo comparten ese instinto natural por la curiosidad, por conocer, comprender y descubrir. Todas las ciencias se construyen sobre la curiosidad por cuestionar, por querer saber más y averiguar el porqué de las cosas. Un camino que muchas veces desemboca en un gran descubrimiento, porque cuando alguien se asoma a un microscopio está curioseando y tratando de explorar nuevos horizontes.

En nuestro caso, he de decir que en la farmacia están las respuestas a muchas preguntas que se hicieron grandes investigadores y que ahora salvan vidas. Detrás de cada penicilina está la curiosidad de Fleming al observar el comportamiento de un moho y descubrir que inhibía el crecimiento de bacterias en una placa de cultivo.

¿Cómo lleva que su corazón y tiempo se repartan entre Madrid (laboral) y Cantabria (familiar y personal)?

Cuando di un paso al frente en el Colegio de Farmacéuticos de Cantabria y comencé a asumir responsabilidades profesionales, primero como contadora y más tarde como tesorera y presidenta, necesité el apoyo incondicional y la comprensión de mi familia, sin los cuales la conciliación no hubiera sido posible. Ahora, desde la Tesorería del Consejo General de Colegios Farmacéuticos, su respaldo es más necesario que nunca.

La agenda del Consejo General me obliga a permanecer en Madrid de lunes a viernes, atendiendo a todos los compromisos que lleva implícitos mi cargo, además de todas las acciones que impulsamos desde el área social y de sostenibilidad del que soy responsable.

En definitiva, no puedo más que agradecer a mi familia los días que les robo por representar y defender a mi profesión, desde el convencimiento de que los farmacéuticos podemos hacer aún más por la salud y el bienestar de todos los españoles.

Todo este esfuerzo se ve compensado cada vez que María se va de mi farmacia tranquila y agradecida porque le hemos preparado a su padre de 75 años toda la medicación en un blíster semanal para que no se confunda ni olvide tomarla, y cuando conseguimos que Antonio vaya al médico porque, sin saberlo, tenía la tensión alta y ahora está diagnosticado y con un tratamiento adecuado.

¿Qué se ha traído en la cartera de las experiencias en el colegio de Cantabria que ha aplicado en Madrid?

Sin duda, toda mi trayectoria en Cantabria me está sirviendo en mi labor diaria en el Consejo General, no olvidemos que es un Consejo de Colegios y, por tanto, a ellos y a nuestros colegiados nos debemos. Este conocimiento de la realidad y el día a día de un Colegio me está siendo fundamental para responder mejor a sus necesidades y ofrecer respuestas.

Además, en última instancia, como he señalado, nuestro trabajo debe mejorar el servicio que ofrece cada colegiado, desde todos sus ámbitos de actuación, y en este sentido me traigo de Cantabria la realidad de cada una de sus farmacias y de sus farmacéuticos. En especial de las más pequeñas y rurales, que desarrollan una labor imprescindible en multitud de núcleos dispersos por la comunidad y donde, por cercanía y accesibilidad, el farmacéutico es el único profesional sanitario que tiene disponible.

¿Está cumpliéndose el reto de la ‘farmacia social’ en España? Recientemente en Collado Villalba (Madrid) se ha puesto en marcha un proyecto para los mayores, para el seguimiento de pacientes polimedicados con problemas de adherencia terapéutica y en riesgo de soledad no deseada. ¿Es la prueba de que se va en esa línea?

El acuerdo de Collado Villalba, como otros muchos que se están cerrando a lo largo de toda España, es un buen ejemplo del avance asistencial de la profesión farmacéutica, pero, además, refleja el marcado perfil social del farmacéutico que no es ajeno a la realidad de sus vecinos y trabaja para mejorar su salud y bienestar. Un compromiso de cada uno de los 81.000 colegiados que se canalizan a través de la Estrategia Social de la Profesión Farmacéutica, que impulsa el trabajo del farmacéutico en favor de la sostenibilidad, los derechos sociales, la inclusión y la dignidad de las personas.

Este compromiso activo con el entorno social, sanitario y medioambiental se refleja en los 435 proyectos impulsado por las instituciones colegiales en 2024 alineados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), de Naciones Unidas, tal y como se recoge en el III Barómetro Social de la Profesión Farmacéutica.

La farmacia social también pasa por la salud mental… Desde su experiencia, ¿cómo percibe la evolución de la sensibilización de los farmacéuticos hacia la salud mental en los últimos años?

La farmacia siempre ha sido un lugar de escucha, un establecimiento sanitario que juega un papel esencial en el ámbito de la salud mental. Este contacto nos permite detectar signos de alerta, ofrecer información, acompañar y, siempre que es necesario, derivar a otras estructuras sanitarias y sociales en colaboración con el resto de los profesionales. Pero, además, como expertos en el medicamento, desempeñamos un papel clave en la optimización de tratamientos, promoviendo la adherencia terapéutica y evitando el mal uso de los fármacos. Pero nuestra labor no se queda ahí. También podemos sensibilizar, romper barreras y luchar contra el estigma.

Desde el Consejo General, hemos querido ir más allá y aprovechar estos activos para multiplicar sus posibilidades en el abordaje de la salud mental. En este marco, hemos impulsado sucesivas iniciativas enmarcadas en nuestra Estrategia Social. Una de las últimas ha sido la campaña “Más estima, menos estigma”, para visibilizar la actuación del farmacéutico en la detección temprana, la educación sanitaria y el autocuidado. También impulsamos el estudio “La Salud Mental en España”, junto al Consejo Asesor Social de la Profesión Farmacéutica, que nos ha permitido consolidar datos clave y establecer un decálogo de recomendaciones para un abordaje integral.

En este sentido, el proyecto ‘Escuelas rurales de salud mental’ ha sido presentado en el Congreso Mundial de Farmacia y Ciencias Farmacéuticas que se celebra en Copenhague (Dinamarca) promovido por la Federación Internacional Farmacéutica (FIP) y al que usted ha acudido como tesorera del Consejo. ¿Cómo describe los avances de este proyecto?

La mejor manera de ver su alcance es analizar los resultados de las encuestas que se realizaron durante su desarrollo. Una campaña en la que han participado 300 farmacias de poblaciones de menos de 30.000 habitantes y en las que se han impartido sesiones formativas sobre salud mental y autocuidado a cerca de 8.000 personas, entre cuidadores, pacientes y ciudadanos.

Según los resultados de dichas encuestas, el 97% de los participantes aseguró que la formación ofrecida por el farmacéutico había contribuido a mejorar tanto su enfermedad como su estilo de vida, lo que demuestra el impacto positivo del programa.

Por otra parte, la casi totalidad de los participantes confesó que no solo volvería a asistir a una sesión impartida por el farmacéutico, sino que también vería adecuado recibir esa formación con más asiduidad y más del 99,5% la recomendaría a otras personas. Por último, hay que destacar que pacientes y cuidadores otorgaron una nota de 4,7 sobre 5 a las sesiones ofrecidas por los farmacéuticos.

¿Cuál cree que es el valor diferencial de la red de farmacias comunitarias españolas en el abordaje de la salud mental frente a otros países?

La cercanía, accesibilidad y confianza en los farmacéuticos, porque precisamente esa posición privilegiada como el primer y más accesible punto de contacto sanitario nos convierte en un potente radar social. Más de 55.500 farmacéuticos repartidos en 22.220 farmacias en todo el país, atendiendo diariamente a 2,3 millones de personas.

Llegamos donde otros servicios no pueden: a zonas rurales, a barrios donde la asistencia sanitaria es limitada, a personas que, quizá, no se atreverían a acudir directamente a un psicólogo o un psiquiatra, pero sí cruzan la puerta de una farmacia buscando alivio, consejo, orientación y acompañamiento.

Y más general… Pida un deseo para que la sanidad española vuelva a estar a la cabeza mundial…

La sanidad española está ya a la vanguardia del mundo, pero lo cierto es que afronta una serie de retos asistenciales y sociales a los que debe responder si no quiere debilitarse. En este reto, el sistema sanitario no puede ni debe desaprovechar todo el potencial que ofrecen los 81.000 farmacéuticos colegiados y las 22.231 farmacias comunitarias. Estructuras sanitarias y profesionales de la salud que pueden fortalecer todas las capacidades de nuestro Sistema Nacional de Salud, tanto en el ámbito del medicamento, como en la respuesta a todos los desafíos en salud pública. Por tanto, la profesión apuesta por una integración efectiva de todos sus activos en el sistema sanitario como la mejor vía para fortalecerlo.

Si tuviera que hacer un discurso ante la comunidad internacional de farmacéuticos sobre el papel de la farmacia en España, ¿cuáles serían los tres puntos que no se pueden quedar en el tintero?

Como ya he señalado la farmacia en España destaca en el ámbito internacional por su cercanía, accesibilidad y confianza, y sobre estos valores desde el Consejo General definimos la estrategia “Somos farmacéuticos”. Una estrategia basada, precisamente, en tres pilares: el asistencial, el social y el digital.

El pilar asistencial es la dimensión que refleja el compromiso de la profesión con la atención farmacéutica, a través de una cartera de servicios profesionales. El eje social muestra nuestra dimensión complementaria a la asistencial, que nace de nuestro arraigo con la comunidad.

El último y tercer pilar, el digital, soporta el resto de los ejes de la estrategia: el asistencial y el social, para ofrecer una respuesta a los rápidos cambios en esta materia y reflejar nuestro compromiso con una Farmacia moderna y eficaz, y con una salud equitativa. Siempre bajo una consigna muy clara: “ser digitales” significa, ante todo, “ser más humanos”.