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Teresa Vilarrubi, titular de la Farmacia Fresa: Un referente de salud, innovación y dermocosmética

Teresa Vilarrubi convirtió una farmacia tradicional en un referente de dermocosmética y salud integral en Jerez de la Frontera, Cádiz. Con su clínica contigua y su apuesta por la innovación, ofrece un cuidado personalizado que combina estética y medicina. Su filosofía se centra en la cercanía, el trato humano y la confianza que genera con cada paciente.

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Teresa Vilarrubi Otero es la titular de la Farmacia Fresa, en el número 20 de la calle Fresa, en Jerez de la Frontera, Cádiz. Lo que comenzó como una oficina de farmacia discreta en las afueras de la ciudad se ha convertido hoy en un referente provincial de dermocosmética y servicios de salud integrales, con una clínica médico-estética contigua que permite ofrecer un cuidado completo, tanto médico como estético.

Su último proyecto, el test epigenético, refleja su constante interés por la innovación y el bienestar de sus pacientes.

“Desde pequeña, sentí una fuerte conexión con el mundo de la farmacia. Aunque fui la primera en mi familia en elegir esta carrera, siempre tuve el apoyo incondicional de mis padres, quienes me animaron a perseguir su vocación y me respaldaron para conseguir mi sueño. Ese respaldo se convirtió en el motor de un camino que, con los años, no sólo transformaría mi vida, sino también la de muchas personas a su alrededor”, confiesa Teresa. En enero de 2002 adquirió la oficina de farmacia; en su origen estaba en la calle Avellana 5 y era un local de alquiler. Fue su padre quien visualizó en la calle Fresa 20 un solar donde se construiría, desde la primera piedra, lo que hoy conocemos como Farmacia Fresa 20, la Farmacia 405 de la provincia de Cádiz.

“Cuando compré no había ni una triste crema”, recuerda entre risas. Con el tiempo, la farmacia fue creciendo hasta integrarse plenamente en el corazón de Jerez. Y con ella, creció también la visión de Teresa: convertirla en un espacio de salud cercano, humano y especializado, lo que es lo mismo que Fresa 20 Farmacia.

El cambio fue profundo. “Con esfuerzo, pasión y una preparación constante, logré dar un giro total. Hoy, mi farmacia es un referente en dermocosmética y en el acompañamiento individualizado. Para mí cada paciente es único. Detrás de cada piel hay una historia, una emoción, una necesidad distinta. Por eso ofrecemos un servicio personalizado de dermo-consejo, seguimiento y cuidado integral, que va mucho más allá de lo estético: tratamos desde manchas hasta patologías de la piel como psoriasis, piel atópica, rosácea o acné… siempre desde la escucha y la cercanía”, detalla.

Esta manera de trabajar nace también de una sólida formación. Teresa ha ampliado sus estudios con un Máster en Dermatología y Cosmética, un Máster en Tecnología Cosmética y un Máster en Enfermedades Hereditarias e Inflamatorias por la Universidad CEU San Pablo. “La ciencia es la base que me permite dar respuestas reales a mis pacientes. Estudiar y actualizarme continuamente me da seguridad y me permite innovar”, explica.

En su oficina, la relación directa con los pacientes es fundamental. “En nuestra farmacia siempre hemos entendido que la verdadera fortaleza no está en competir en un terreno dominado por grandes cadenas o plataformas, como ocurre con las redes sociales o el comercio digital masivo. Apostamos por estar presentes en internet y en redes, porque hoy en día son un escaparate imprescindible, pero pronto descubrimos que ese no es el terreno donde realmente podíamos marcar la diferencia”, comenta.

Cada paciente que entra, cada consulta que atiende, es única. “Cada persona trae consigo una necesidad distinta: un consejo, una orientación sobre su tratamiento, una recomendación preventiva o, simplemente, un espacio donde sentirse escuchado. Esa relación directa y humana es lo que no pueden ofrecer las grandes plataformas, y es ahí donde nosotros ganamos la confianza de nuestros pacientes”, asegura Teresa.

Farmacia + Clínica médico-estética

Hace tres años, Teresa dio un salto más, creando Clínica Fresa 20, un espacio contiguo a la farmacia que permite combinar servicios estéticos y médicos. “La clínica y la farmacia forman el tándem perfecto: unimos lo mejor de la dermofarmacia con la medicina estética para ofrecer bienestar, salud y confianza. Es un proyecto que me llena de orgullo y que me emociona cada día”, comenta.

Su apuesta por la dermocosmética ha requerido dedicación y formación constante. La farmacia ofrece un servicio de dermo-consejo y seguimiento que permite personalizar tratamientos según la necesidad de cada paciente, desde la prevención hasta el tratamiento de afecciones cutáneas complejas. Esta atención individualizada ha consolidado la Farmacia Fresa como un referente en toda la provincia gaditana.

La innovación también forma parte del ADN de Teresa. Su más reciente proyecto, el test epigenético, permite ofrecer a los pacientes información personalizada sobre el funcionamiento de su organismo y posibles desequilibrios que afectan su bienestar. “Es fascinante porque nos ayuda a entender por qué nos ocurren ciertas cosas y, sobre todo, nos da claves para corregirlas. Es un paso hacia una salud mucho más personalizada y preventiva, que te permite conocerte y dar un giro a tu vida”, asegura.

Esta mirada innovadora, sumada a la atención cercana, ha generado un incremento notable en la confianza de los pacientes y un aumento de las ventas de la farmacia originaria. “No hay que decir que hemos aumentado un 100% las ventas de la farmacia originaria”, confiesa entre risas.

Para Teresa, la clave del éxito reside en combinar modernidad digital con la calidez humana. “Internet y las redes son una ventana abierta para darnos a conocer, compartir información de salud y ofrecer visibilidad a nuestros servicios. No son nuestro campo de batalla principal, pero sí un complemento estratégico que nos conecta con quienes aún no nos conocen y nos permite estar presentes en la vida digital de nuestros pacientes”, explica. Aun así, subraya, la verdadera esencia de la farmacia radica en la cercanía y la confianza que se construye en la relación directa con cada persona que acude.

Más allá de los logros profesionales, Teresa valora profundamente a su familia. “Ver cómo mis hijos siguen mi camino y mantienen vivo el legado de la farmacia es para mí la mayor recompensa. Ellos son mi orgullo. Saber que lo que he construido con tanto esfuerzo y amor continuará con ellos me emociona profundamente”, confiesa.

Su historia es un ejemplo de cómo la pasión, el esfuerzo constante y el compromiso con la comunidad pueden transformar una oficina de farmacia tradicional en un referente de salud, innovación y dermocosmética, consolidando a Teresa Vilarrubi como una de las profesionales más reconocidas de la provincia de Cádiz.

“La farmacia no es sólo mi profesión, es mi vida y la forma en la que entiendo el cuidado de los demás. Cada paciente merece un trato único y eso es lo que me hace levantarme cada día con ilusión”, concluye.